martes, 16 de junio de 2009

La Cerveza - Historia

Fiel compañera del ser humano en todas o casi todas sus fiestas y celebraciones. la cerveza es, en pocas palabras, una bebida alcohólica, generalmente saborizada, que se hace con granos fermentados por la acción de levaduras. Pese a los pocos ingredientes que su elaboración requiere, los modos de prepararla en diversas latitudes y momentos han configurado un universo de sabores, aromas y colores de dimensiones realmente insospechadas. Por si esto fuera poco, los diferentes tipos de cerveza pueden, a su vez, constituirse en punto de partida de una variedad infinita de tragos y cócteles, entre los cuales siempre se podrá encontrar el más apropiado para cada ocasión.

Los nombres de la diosa romana de la agricultura, primero Cerevicia y luego Ceres, están en el origen de la palabra castellana cerveza y de su equivalente portuguesa cerveja. Del mismo modo, se cree que los términos bier, beer, biere y birra, que se usan en los países de habla alemana, inglesa, francesa e italiana respectivamente, provienen de la palabra latina bibere que significa beber.

Pero si bien se puede rastrear la historia de los nombres de tan popular bebida, no sucede lo mismo con el devenir de la cerveza misma. Nadie sabe exactamente cómo y cuándo fue que el hombre descubrió la fermentación y empezó a preparar cerveza. Y cada vez que se cree haber llegado al punto de partida e la historia, aparece un nuevo vestigio que ubica este origen mucho más atrás.

No se puede decir, por ejemplo, si los pueblos consumieron primero vino o cerveza, aunque si es seguro que los destilados aparecieron muchísimo después. Y es que tanto el licor hecho a base de uvas, como el preparado con cereales, surgen como un regalo de la naturaleza, como producto de un proceso espontáneo que en esencia, no necesita de mayor intervención humana para desarrollarse. Por eso, muchos se inclinan a pensar que la bebida que se ha convertido en el líquido más consumido al rededor del mundo, después del agua, es, en realidad, el fruto de una feliz casualidad.

No obstante, puede afirmarse que los últimos indicios apuntan a los sumerios, quienes habitaron la región comprendida entre el Eúfrates y el Tigris en el siglo IV a.C. En dicha zona se han hallado restos que permite pensar que este pueblo contaba con alguna especie de taberna, en donde se ofrecía cerveza y pescado. Al caer el reino sumerio en el siglo II a.C., los babilonios se convirtieron en el pueblo dominante, pero heredaron y conservaron la ciencia de la elaboración de tan aceptada bebida, al punto que llegaron a preparar hasta 20 tipos de ella. Se sabe incluso que el rey Hammurabi aseguró, mediante alguna de sus muchas leyes, una ración diaria de cerveza para cada uno de sus súbditos y el volumen que cada cual recibía estaba en relación directa con su rango.

Más tarde, los egipcios siguieron produciéndola, consumiendolas y hasta usándola en sus ritos funerarios. Se dice, incluso, que alcanzaron gran maestría y que fueron ellos los primeros en reemplazar por lúpulo las especias que se usaban hasta entonces. No obstante, otros historiadores afirman que fueron los monjes del monasterio de Sankt Gallen, en Suiza, allá por los años 700 u 800, en plena edad media.

En realidad, la cerveza ha acompañado a casi todos los pueblos, y cada uno de ellos la ha "descubierto" usando los cereales propios de sus respectivas culturas: el arroz en Asia, el mijo en África y el maíz en Centroamérica, mucho tiempo antes de la llegada de Colón. Pero fueron los pueblos celtas y germánicos los que mejor arraigaron la tradición cervecera, convirtiendo sus productos no solo en una bebida más saludable que el agua y en una fuente de placer, si no también en medida de riqueza, signo de prosperidad e incluso, en medio de intercambio. En tumbas germánicas y célticas, que datan de 3.500 años a tras, se han encontrado toneles con restos de cerveza. De hecho, para los germanos esta era un bebida de los dioses, como lo revela una leyenda de Thor y Tyr, según la cual, estos personajes robaron un caldero a un gigante para que así las divinidades y héroes pudieran siempre aplacar su sed.

Aunque no disfrutaban de ella como refresco, los griegos y los romanos apreciaban sus propiedades "curativas". Ciertamente Hipócrates llegó a mencionar en sus escritos su eficacia para eliminar la fiebre y el insomnio. Pero para los romanos, que prácticamente solo tomaban vino, la cerveza era una bebida de "bárbaros".

A mediados del siglo XIX, el australiano James Harrison inventó una máquina compresora capaz de lograr la refrigeración artificial de la cerveza, generando así una revolución en un proceso que se habia mantenido sin variaciones significativas duarnte miles de años. Y el descubrimiento del microscopio en el siglo XVII facilitó al científico francés Louis Psteur esclarecer el rol que juega la levadura en la elaboración de la cerveza. Además, le permitió darse cuenta de que hervir los líquidos elimina las bacterias. Este proceso, hoy conocido como pasterurización y vinculado a la purificación de la leche, inicialmente se aplicó a la industria cervecera y tuvo el bienvenido y trascendente efecto de hacer más durable la refrescante bebida.

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