El Champán, rey de los vinos


El champán o champaña está considerado como el rey de los vinos, así como el roquefort es el rey de los quesos. Ambos nacieron en Francia, cuna de la buena comida y de las mejores bebidas. Un abate benedictino fue el gran inventor del champán. Como todos sus compañeros de la abadia de Hautvilliers, el abate Pérignon, además de rezar y reverenciar a Dios, se dedicaba al cultivo de la vid, al estudio de las uvas y a la elaboración de vinos. Mezclando vinos de diferentes lugares de la región de Champagne, Pérignon pudo observar que los caldos de esos lugares producían una segunda y fuerte fermentación. Esta era responsable de que la mayoría de las botellas se vaciaran, dado que los tapones de madera no cerraban herméticamente. El abate hizo una mezcla de varios vinos de Champagne y logró un caldo único que bautizó como champán. Para completar la elaboración de la nueva bebida, usó por primera vez los tapones de corcho, después de comprobar que se ensanchaban al contacto con el líquido y que impedían así que se vaciaran las botellas al sufrir la segunda fermentación. A diferencia de otros vinos, todo el proceso del champán se realiza en las botellas y no en toneles.